Quizás

Indiscutiblemente ha pasado el tiempo, las heridas han dolido, se han reabierto y han cicatrizado. Algunos recuerdos han pasado de hermosos a taciturnos mientras los deseos de reconstruir algo apartir de los fragmentos se esfumaron.
Las expectativas tomaron el rumbo que toman casi siempre, -se alejaron deliberadamente de la realidad-
Se quedaron sonrisas sin compartir, abrazos sin entregar y labios sin morder, se murió lentamente el sentimiento, se ahogó bajo mareas revoltosas que una y otra vez amenazaron con arrebatarme la esperanza de vivir, cesando así las vibraciones que irradiaba mi corazón -muchas de ellas extintas- ahora renacen en nuevos rayos de luz.

Tanto pasó que mi corazón se volvió inmune; como si fuere de piedra extinguió la posibilidad de respuesta a la existencia de tu ser, que en innumerables ocasiones destruyó el mio, reduciendolo a nada. Y mientras tanto… mientras tanto yo esperaba, brindándote el derecho a herirme. Ignorando el daño que me hacía te buscaba en las calles, en canciones y en versos, mientras tú elegías perderte en otras manos, en otros labios y en otros cuerpos.

-Repentinamente descubrí que me borraste-

Como si en tu memoria se hubiese desdibujado la historia me encontré a mi misma descompuesta, triste y frágil. Para quien no se derriba con nada es indescriptible abrír los ojos una mañana y descubrirse en el suelo, sin auxilio, implorando que ese sentimiento abandone tu corazón pero entre más lo anhelas, más se encariña contigo.

Pasó el tiempo, entonces, pasaron noches tormentosas… “Últimamente los días y las noches se parecen demasiado” me susurraba Cerati, días tras día me fuí recomponiendo, poco a poco fui encontrando piezas de mi que creía perdidas y entonces me sumí en la hermosura de encontrar a mi versión más legítima, mi “yo” más genuina, encantada conmigo misma.

Me reencontré con amores que hicieron vibrar mi ser una vez más y descubrí que mi alma ya no era esclava de tu alma, me descubrí sin miedo a recorrer nuestros caminos y sin dolor al ver tus fotos o al releer nuestras conversaciones.

Reviví momentos y emociones, te busqué hasta que finalmente comprendí que no había vuelta de hoja, ya no nos pertenecíamos como antes,  o quizá, descubrí que nunca nos pertenecimos, que nunca te pertenecí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s