Ni ciencias ni humanidades

Tal como lo comenté en una de mis publicaciones pasadas, el ser  humano desde hace bastante tiempo ha recurrido a la necesidad de parcializar su realidad entre cosas “buenas” y “malas”, este comportamiento surge con la urgencia por establecer una civilización regida por parámetros de comparación e imitación de los hábitos (tomados de sus dioses [en el caso de la mitología] y de sus emperadores), en este orden de ideas, quien no repetía lo que hacía el emperador (o quien no estuviera de acuerdo con sus planteamientos) se consideraba aberrado.

Volviendo a contexto; una de las principales separaciones que se ha establecido en el marco educativo es la necesidad de comparar las capacidades y alcances de las ciencias frente a las humanidades (como ciencias humanas). Esta #guerradefacultades suele dejar muy mal plantadas disciplinas como las letras, el arte y la música en comparación con las ingenierías, la física, la química.

Aquí un vídeo de @trineotv para amenizarles un poco lo anterior:

La demanda de científicos e ingenieros en el mercado moderno representa una de las principales causas en el aumento de candidatos a estos campos formativos (“carreras que dejen ganancias”) por otra parte se debe abolir la idea de que existen carreras para vagos y carreras para inteligentes; en especial, hablando de una sociedad que se preocupa por formarse y que por lo tanto, debe tener una percepción más amplia y analítica de la realidad.

Quien estudia alguna de las ciencias sabe que su campo académico requiere de una profunda dedicación y análisis de problemas basados en variables e hipótesis; por otro lado, quién estudia letras o humanidades deben tener un extenso conocimiento histórico que les permita generar análisis enmarcados en conocimientos culturales y sociales muy bien fundamentados.

Para la sociedad actual, es primordial reconocer la importancia de cada uno de los campos académicos existentes en la estructuración de una sociedad integra. Si los artistas y humanistas (hablando en términos generales, comunicadores, antropólogos, sociólogos, abogados…) no fueran necesarios para la sociedad, dichos campos académicos no existirían, no serían necesarios los nuevos inventos porque no se tendría en cuenta una sociedad de mercado, no necesitariamos especialistas en sistemas y telecomunicaciones, si no existiera un público al cual destinar dichas invenciones; si las relaciones sociales no fueran fundamentales no existirían centros comerciales, ni salas de cine, por lo tanto no se necesitarían arquitectos ni ingenieros civiles, no sería necesario estudiar las condiciones de los suelos, ni crear infraestructuras, lo mismo ocurre con las matemáticas, ¿qué sería del mundo sin ellas?…

Vivimos en nuevos tiempos, la sociedad actual se mueve a través de una serie de dinámicas; las condiciones de vida se han modificado de diversas formas, lo suficiente como para entender la nueva configuración social como el resultado de un todo (se necesita luz para comprender que existe oscuridad), todas las ciencias son fundamentales porque unas se complementan con otras y es gracias a esto que conocemos la realidad tal y como la conocemos, es por eso que podemos ver el mundo como ese entramado de culturas, formas, ideas e innovaciones constantes en el que vivimos hoy en día.

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